VII. Identidad kichwa

1. El pueblo Kichwa del Alto Napo

La población indígena en el Ecuador corresponde aproximadamente al 40% de todo el país, distribuida en las tres regiones naturales. Los kichwa se asientan a lo largo de todo callejón interandino, parte de la amazonía y la costa, considerado como el mayor en número. Le siguen los Shuar – Achuar que habitan al sur de la amazonia ecuatoriana y norte del Perú; y las otras nacionalidades como grupos menos numerosos que se distribuyen a los largo y ancho el territorio nacional.

En la provincia de Napo, el pueblo kichwa amazónico se encuentra de manera mayoritaria en los cantones Archidona, Tena y Carlos Julio Arosemena Tola. También se conoce a esta zona como el alto Napo para efectos de ubicación e investigación histórica.

Su distribución es la siguiente: Las comunidades Kichwa de este grupo se distribuyen a lo largo de las cuencas fluviales de Río Maspa y sus tributarios, el Cosanga, y el San Francisco hasta su desembocadura en el río Coca. En el río Tena y sus tributarios, el Jondache, Hollín, Misahuallí, Lauchán y Pindo. En el río Napo en su parte superior, hasta el puerto del mismo nombre, especialmente en sus afluentes Verde Yacu, Anzu y Arajuno.

Los kichwa definen su identidad a partir de su historia, territorio, formas propias de gobierno, socialización, valores, conocimientos, y sobre, a partir del runa shimi , su lengua; elementos que enriquecen culturalmente al país.

“(...) el runa shimi que hablan lo aprendieron por dos vías. Por contactos frecuentes y sostenidos con los Incas ubicados en Los Andes y a través de la imposición de este idioma por parte de los misioneros que lo usaron como lengua franca para la catequización y evangelización. Al respecto la acción misionera de los jesuitas, sobre todo del P. Cueva que, hacia mediados del siglo XVII, crea en el Napo y Archidona una ‘escuela para intérpretes’, permite que el runa shimi se consolide definitivamente en la Amazonía” (Gutiérrez, 2002).

En ellos predominan las relaciones comunitarias y la reciprocidad, manejo adecuado de la naturaleza que les ha permitido sobrevivir por siglos, en los ecosistemas más frágiles de bosque húmedo tropical. El sistema chakra en relación con la naturaleza les ha aportado un profundo conocimiento de la biodiversidad y amor por la madre tierra o Pachamama.

Los conocimientos ancestrales se encuentran plasmados en códigos de documentación como los petroglifos cuyos significados hasta el día de hoy son sujeto de interpretación e investigación; de igual manera, los saberes de etnomedicina, etnobotánica de los poderosos yachak (sabio); que hasta el día de hoy han determinado formas propias de alimentación y producción de recursos materiales, para el desarrollo de su cultura.

La oralidad ha sido uno de los códigos de comunicación que ha mantenido la memoria colectiva del pensamiento y tradiciones del pueblo pueblo Kichwa. La tradición oral, en la forma de relatos, cuentos, leyendas, está presente en los procesos de socialización en donde los yachak a través de los ritos y enseñanzas ancestrales transmiten la cultura y el conocimiento.

2. Origen

No existe aún total claridad respecto a sus orígenes. Su interpretación ha estado sujeta a muchos estudios. Se conoce que descienden de grupos étnicos hoy desaparecidos, como los quijos, omaguas, o los záparas.

Algunos investigadores sostienen como hipótesis, un origen preincásico ya que los pueblos amazónicos mantenían relaciones comerciales y culturales con indígenas andinos y con los Chinchay del Perú, para las que empleaban el kichwa como lengua. Hay quienes manifiestan que su origen es resultante de las migraciones y desplazamientos de poblaciones kichwa de los Andes en épocas coloniales, favorecido por el proceso de generalización del runa shimi como lengua implementado por los misioneros jesuitas.

De ello se deriva que los actuales Runas, kichwa amazónicos, son el resultado de un antiguo, complejo y paulatino proceso de relaciones interétnicas con los ancestrales habitantes de la región e inclusive kicwa de los Andes. Hoy se experimenta una expansión del proceso de kichwización en la Amazonía, para el cual han utilizado como estrategias la migración voluntaria o forzada y las relaciones matrimoniales con los otros pueblos. “Fue a partir de la época colonial que éste se intensificó, debido a la utilización y difusión del quichua por parte de los colonizadores y evangelizadores. Actualmente, la quichuización de otras etnias amazónicas –sionas, secoyas, cofanes, huaorani, shuar y achuar- continúa, pero en este caso se debe a un innegable proceso de expansión de los quichuas del Oriente a otros ámbitos de esta región. La migración y enlaces matrimoniales son los principales mecanismos para insertarse en otras etnias”.

Como consecuencia de su acelerada articulación a la economía de mercado se ven obligados a adoptar la ganadería como nueva estrategia productiva de sobrevivencia; la selva se transforma en grandes haciendas ganaderas lo que provoca deforestación intensiva, degradación ecológica, reducción del territorio, alteración de sus actividades tradicionales de subsistencia, transformación de la estructura organizativa de los muntum y cambios en su identidad y su cultura.

Sin embargo de esta influencia grande de mercado, las diversas formas culturales de los kichwa se mantienen. “Las formas de reproducción y organización socio-económica y política de nuestras sociedades, se hallan reforzadas por las prácticas religiosas y una cosmovisión particular, cuya característica principal es la unión indisoluble entre los hombres y la naturaleza. Esta cosmovisión tiene su expresión en mitos, leyendas, tabúes, etc., que son transmitidos por medio de la tradición oral de padres a hijos. Esto nos da una personalidad propia y particular”.

3. Los mitos

Los mitos son la base de la explicación del orden del mundo, de la naturaleza y del orden social. Hacen referencia a la selva, como el territorio de los Muntun o de los primeros seres humanos. Explican el origen sagrado de sus pautas culturales, como las actividades tradicionales para su subsistencia en relación a la naturaleza. Esta relación con lo ecológico lo expresan a través de la acción de sus tres espíritus más importantes: Amasanga, Nunghui y Sunhui.

Amasanga espíritu masculino, es el más poderoso de la selva, dueńo de las almas y de quien depende la continuidad masculina, pues mientras Amasanga viva los kichwa podrán preservar su saber y su existencia en el futuro.

Nunghui espíritu femenino, es la dueña de la tierra, de los cultivos y quien provee los alimentos que son fecundados en su vientre. Trae la abundancia a la tierra y enseña a trabajar la chakra (chagra) y la alfarería a las mujeres. Da continuidad a lo femenino.

Sungui es el amo de los espíritus del agua, controla el poder de los ríos y las lluvias, viste con los colores del arco iris, que es el que sostiene al cielo. La personificación animal de Sungui es la anaconda (Amarun) la diosa de los ríos que atraviesa toda la selva, uniendo simbólicamente los dominios de Amasanga y de Nunghui.

El principal animal mítico es el jaguar, el tigre. Otro elemento mitológico es la referencia a los brujos y su poder para causar el mal y las enfermedades. Ellos envían la muerte que es provocada por flechas invisibles.

Los sueños son muy importantes en su sistema de creencias y juegan un papel determinante en esta cultura, pues funcionan como guías para ordenar su vida diaria y productiva; todas las madrugadas los esposos hablan de sus sueños, para ordenar según lo que ellos les anuncien, las actividades diarias o futuras.

Manifestaciones culturales

Los tres espacios

Según la mitología kichwa, el cosmos está compuesto por tres espacios. “El primero es el Janan, que es el mundo espiritual; el segundo es el Kay Pacha, que es la naturaleza en la que se vive, es el lugar donde viven los seres humanos y, el tercero, es el Uku Pacha, que es el mundo de adentro. Hay seres de la naturaleza que están tanto dentro del Uku Pacha, como del Kay Pacha. También existe el Jawa Pacha, en donde están los espíritus como los astros y las deidades” (Porras, 1971).

Todos los seres vivos, animales y plantas son amigos y hermanos, son seres iguales a los humanos. Para ser recíprocos las personas tienen que cuidar a las plantas y los animales; por lo tanto, no se les debe hace dañar sin motivo alguno. Solamente para la alimentación se debe sacrificar a un animal.

Hay que cuidar al kipa que es el tierno, el niño o niña; es el presente, el tiempo que va a venir. Es obligación de asegurar y proyectar al kipa; al igual que a los animales y a las plantas para que los hijos de los hijos compartan nuevamente, y así renazca el orden y la vida.

En relación al tiempo el kichwa utiliza los contenidos de la palabra ‘Kallari’ que quiere decir empezar, iniciar. Sinónimo de principio. También se la utiliza para referirse a una situación relacionada a acontecimientos históricos que se han sucedido; pero también al devenir.

El contenido de la palabra Kallari consta en la filosofía y cosmovisión de la cultura kichwa de la amazonía, para referirse al tiempo pasado, acompañado con la palabra “uras” (tiempo).

“La cosmovisión kichwa reconoce diferentes tiempos: el Unai (tiempo mítico) remoto e indiferencia, donde tienen su origen las conductas sociales, el Callari Uras, que marca la época de los primeros hombres (runas) y por lo tanto de la historia; y, el Cunan Uras (tiempo actual) que se remonta hasta donde alcanza la memoria” .

En cuanto a sus representaciones sobre el espacio, la selva (Sacha), constituye su espacio sagrado en el que habitan infinidad de espíritus, Supais, que actúan en interacción continua con los seres humanos; son los guardianes y protectores de los seres humanos y sus bienes pero también pueden provocar dańo o enfermedades. Existe un contraste simbólico entre bosque y agua, que determinan un sistema de dominio sobre el espacio de la naturaleza, así la gente pertenece al bosque, Sacha Runa, pero depende para sobrevivir del agua, por eso debe establecer buenas relaciones con los espíritus y las gentes del agua Yacu Supai Runa, de los que Amarun, la boa, la anaconda, es su manifestación más poderosa.

El manejo de la selva está regido por un invariable sentido direccional bipolar, el eje este-oeste, está en dirección a la salida del Indi, el sol, que aparece río arriba y desciende hasta ponerse en la tarde y eliminar el mundo subterráneo de la oscuridad, al otro día volverá a iluminar la selva y la vida seguirá germinando para los Runas. La hora del crepúsculo es cuando aparece Amasanga, el espíritu mayor de la selva, que se mete en un árbol para esperar el nacimiento del día.

Yachak, el hombre de conocimiento

Es el hombre sabio de la comunidad, es el médico tradicional que cura a los enfermos y también el consejero y mediador de conflictos. Un yachak es un personaje respetado, querido, temido y en ocasiones odiado. Su preparación raya en lo mitológico y en lo ceremonial. El que ha alcanzado un poder grande se denomina ‘banku’. Se dice que un yachak puede hacer el bien o el mal ayudado por su poder y por la ayahuasca (planta de poder) o yagé. “Si un yachag se quiere comer a una persona se convierte en tigre, y si quiere tragarse entera a una persona se convierte en boa” (Chimbo, 2012).

Para ser un yachak, se debe nacer con las cualidades necesarias. No todos pueden serlo. Pueden ser aprendices los jóvenes varones entre los quince y los dieciséis años. Al elegido se le entrega en una ceremonia el “paju” que es el poder de la sanación y de los conocimientos de la medicina natural. Un Yachak siempre tendrá un espíritu que le cuida y le da el poder, y éste generalmente vive en la montaña; en el cuerpo de algún animal fuerte como la boa o el tigre.

Para la ceremonia de limpieza o curación se utiliza la ayahuasca, bebida considerada sagrada que causa alucinaciones y que ‘permitirá contactarse con los espíritus del más allá; el yachak invoca a sus ancestros con cantos, silbidos e invocaciones ceremoniales para que le acompañen en la complicada tarea de limpiar y absorber los males de la persona’ . Esta bebida puede tomarse cruda, pero generalmente se la cocina. La cocción dura un día. Durante la tarde, vísperas de la ceremonia, los que van a participar en ella ayunan y toman bebidas vomitivas para purificarse. No pueden participar en la ceremonia los hombres cuyas esposas están embarazadas o menstruando.

“La ceremonia se realiza en una casa seleccionada y generalmente apartada de la comunidad. En la ceremonia, el yachak canta sobre la olla que contiene la bebida sagrada y agita un ramo de hojas perfumadas para purificarla. Los participantes se acuestan cada uno en una hamaca. El yachak toma la ayahuasca, luego sopla el incienso para espantar a los malos espíritus, canta y agita las hojas. Luego cada persona participante en la ceremonia se arrodilla ante el yachak y éste le da a beber una pequeña copa de ayahuasca. El yachak canta e imita a la flauta para llamar a los espíritus. Luego sale de la casa. Después de una hora aproximadamente, vuelve a repetir la toma de ayahuasca hasta que después de unas seis veces o más se quedan todos acostados en las hamacas y sus espíritus comienzan a viajar por la selva y a comunicarse con las deidades superiores” (Alvarado, 1984).

Organización social

“Los kichwas estuvieron tradicionalmente organizados en “muntuns” (grupo residencial basado en el parentesco) que tenían como centro de referencia principal al “yachac” (médico tradicional que combina sus funciones de liderazgo con las religiosas). El tamaño de los muntuns varía desde los pequeños formados por grupos de hermanos con sus mujeres, hasta aquellos donde los lazos de parentesco no son fácilmente reconocibles. El yachac es el referente de cohesión de los muntuns” (Ochoa, 2008).

La familia ha sido tradicionalmente el centro para la socialización, mediante la tradición oral, es decir la transmisión de costumbres y tradiciones de la cultura, de generación en generación. De igual manera, a través de la transmisión práctica se socializa el conocimiento necesario para sus actividades de subsistencia, técnicas de agricultura, pesca, caza, trabajo de cestería, cerámica, medicina tradicional, etc.

El proceso de socialización formal se lo realiza a través del sistema de educación formal. Los kichwa de la Amazonía en un mayor porcentaje estudian en escuelas y colegios laicos.

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